El Príncipe de los Creyentes, la paz sea con él, dijo:
مَا أَخَذَ اللَّهُ عَلَى أَهْلِ الْجَهْلِ أَنْ يَتَعَلَّمُوا، حَتَّى أَخَذَ عَلَى أَهْلِ الْعِلْمِ أَنْ يُعَلِّمُوا.
«Dios no tomó compromiso de los ignorantes para que aprendan, sin haber tomado antes compromiso de los sabios para que enseñen».
La gran responsabilidad de los sabios
En esta sabia enseñanza, el Imam Alí (la paz sea con él) señala un punto de gran importancia respecto al aprendizaje del conocimiento. En muchos países del mundo actual, la educación es obligatoria en un grado considerable. Si un niño alcanza, por ejemplo, la edad de seis años y no ha sido inscrito en ninguna escuela, sus padres pueden ser responsabilizados. Esto no resulta extraño en un mundo que otorga gran importancia al conocimiento.
Sin embargo, lo verdaderamente significativo es que hace más de catorce siglos, el islam no solo consideró el aprendizaje como una obligación, sino que incluso fue más allá, estableciendo la enseñanza como un deber para los sabios. La razón también lo confirma: ¿cómo podría ser obligatorio para los ignorantes adquirir conocimiento, si no fuera obligatorio para los sabios enseñarlo?
En esta enseñanza, el Imam Alí (la paz sea con él) alude a dos compromisos divinos:
el primero —y prioritario— es el compromiso asumido por los sabios de no ocultar su conocimiento y ponerlo a disposición de la gente;
el segundo es el compromiso de los ignorantes de buscar el conocimiento.
Si ambos compromisos se cumplieran en la sociedad humana, la ignorancia sería erradicada.
Tal como se ha mencionado en la fuente de esta enseñanza, existen numerosos hadices islámicos sobre este tema. Entre ellos se encuentra una narración del Imam Ya’far al-Sadiq (la paz sea con él), transmitida del Imam Imam Ali ibn Abi Talib (la paz sea con él), que expone esta idea con mayor detalle:
إنَّ اللّهَ لَم يَأخُذْ عَلى الجُهّالِ عَهدا بِطَلَبِ العِلمِ حَتّى أخَذَ عَلى العُلَماءِ عَهدا بِبَذلِ العِلمِ لِلجُهّالِ؛ لأِنَّ العِلمَ كانَ قَبلَ الجَهلِ
«Dios no tomó de los ignorantes un compromiso de buscar el conocimiento hasta haber tomado de los sabios un compromiso de ofrecerlo a los ignorantes; porque el conocimiento precede a la ignorancia (y mientras no exista un sabio que ponga su conocimiento a disposición, no tiene sentido obligar a los ignorantes a adquirirlo)».
(Bihar al-Anwar, vol. 2, p. 67)
Fuente:
Sabiduría 478 de Nahy al-Balagha